Horrible.
Sin ideas, encefalograma plano, obcecado…muchas son las definiciones que le podríamos dar al Tenerife que hoy hemos visto plantado sobre el césped de Castalia.
Y lo peor de todo es la sensación de que no es flor de un día, este equipo viene dando una pobre imagen desde prácticamente el inicio de la pretemporada y no parece, a priori, que esto vaya a cambiar.
Con solo tres jornadas es difícil aventurar el futuro de un equipo y mi análisis no se va a centrar única y exclusivamente en este partido sino en la sensaciones que esta dando desde hace tiempo incluso remontándonos a la pasada campaña, ya que no es muy difícil ver que este equipo sigue planchado. Lo único a destacar seria el debut del internacional polaco Frankowski, que se ha quedado en una mera anécdota ya que poco pudo hacer con un Tenerife tan flojo en ataque.
Hemos cambiado de cromos y muchos son los jugadores nuevos que han llegado al club pero el director de la hasta ahora inefable orquesta es el mismo, Bern Krauss.
El alemán no ha conseguido en ningún momento limpiar la imagen de la anterior campaña pero lo mas negativo es que parece que la estrella que le dio muchos puntos y ayudo a la consecución de la permanencia le ha abandonado.
Tácticamente el Tenerife se presenta en cada encuentro con un cariz ofensivo que jamás demuestra y la supuesta fortaleza defensiva se empieza a debilitar. Los tres puntos sumados en Almería solo sirvieron para pensar que este equipo estaba en construcción y que se podía trabajar desde un punto de vista de mucha mas tranquilidad pero las dos derrotas nos han devuelto a la realidad del juego. Buscando lo que ha cambiado respecto a este equipo y el del año pasado es que ahora nuestro fuerte no son los goles que marcamos sino los que logramos evitar, aunque cada vez los errores defensivos son mayores y los adversarios aprenden a buscarle la espalda a la defensa en balones a medio camino entre la zaga y la portería, que partido tras partido nos causan problemas enormes.
Encima hay que añadir al rebumbio formado tras la rajada del teutón sobre sus jugadores. Aunque más le valdría mirarse un poco para el ombligo y no echar tantos balones fuera. Sí, hay que hacer autocrítica, tanto por los jugadores como el entrenador, que tiene mucha culpa del devenir de este equipo.
Habrá que mirar la forma de cambiar esta tendencia negativa que traemos desde la temporada pasada pero lo difícil es saber si Bern Krauss es el adecuado para conseguirlo.
Y lo peor de todo es la sensación de que no es flor de un día, este equipo viene dando una pobre imagen desde prácticamente el inicio de la pretemporada y no parece, a priori, que esto vaya a cambiar.
Con solo tres jornadas es difícil aventurar el futuro de un equipo y mi análisis no se va a centrar única y exclusivamente en este partido sino en la sensaciones que esta dando desde hace tiempo incluso remontándonos a la pasada campaña, ya que no es muy difícil ver que este equipo sigue planchado. Lo único a destacar seria el debut del internacional polaco Frankowski, que se ha quedado en una mera anécdota ya que poco pudo hacer con un Tenerife tan flojo en ataque.
Hemos cambiado de cromos y muchos son los jugadores nuevos que han llegado al club pero el director de la hasta ahora inefable orquesta es el mismo, Bern Krauss.
El alemán no ha conseguido en ningún momento limpiar la imagen de la anterior campaña pero lo mas negativo es que parece que la estrella que le dio muchos puntos y ayudo a la consecución de la permanencia le ha abandonado.
Tácticamente el Tenerife se presenta en cada encuentro con un cariz ofensivo que jamás demuestra y la supuesta fortaleza defensiva se empieza a debilitar. Los tres puntos sumados en Almería solo sirvieron para pensar que este equipo estaba en construcción y que se podía trabajar desde un punto de vista de mucha mas tranquilidad pero las dos derrotas nos han devuelto a la realidad del juego. Buscando lo que ha cambiado respecto a este equipo y el del año pasado es que ahora nuestro fuerte no son los goles que marcamos sino los que logramos evitar, aunque cada vez los errores defensivos son mayores y los adversarios aprenden a buscarle la espalda a la defensa en balones a medio camino entre la zaga y la portería, que partido tras partido nos causan problemas enormes.
Encima hay que añadir al rebumbio formado tras la rajada del teutón sobre sus jugadores. Aunque más le valdría mirarse un poco para el ombligo y no echar tantos balones fuera. Sí, hay que hacer autocrítica, tanto por los jugadores como el entrenador, que tiene mucha culpa del devenir de este equipo.
Habrá que mirar la forma de cambiar esta tendencia negativa que traemos desde la temporada pasada pero lo difícil es saber si Bern Krauss es el adecuado para conseguirlo.

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